Comprar, tirar, comprar

La última compra de tecnología que realice, fue la de un cargador genérico de la marca INOVA, modelo CAR- 2013. Es un cargador de pared, de carga rápida, con 3.1A (amper), voltaje de entrada de 220V y voltaje de salida 5V, además consta de 120cm de cable con una ficha v8 micro USB, 2 puertos USB extras. Es compatible con todos los dispositivos con el mismo PIN de carga, sin discriminar marcas, ya sea, teléfonos móviles, cámaras, GPS, tablets, cargadores portátiles, etc.

Su vida útil puede ser de 1 o 2 años, incluso un poco más, según el uso que se le dé, pero de todas formas sabemos que esta vida es limitada, o bien que las empresas, en este caso INOVA, con su política de “siempre innivando”, utilizan ciertos elementos, de forma que productos, como el cargador, tenga una durabilidad determinada, para generar de alguna manera un consumo crítico de tecnologías.

Vivimos en un mundo en donde la Obsolescensia programada, es el motor de la sociedad del consumo, estamos dominados por una economía de crecimiento, cuya lógica no es crecer para satisfacer las necesidades, sino crecer para generar consumo, y por lo tanto capital. Se diseñan las cosas para que fallen. Este “comprar, tirar, comprar” incesante, que surge no solo de la vida útil delimitada, sino también frente a nuevos avances tecnológicos, haciendo que los consumidores reemplacen sus dispositivos incluso cuando funcionan perfectamente. Es así que tanto la propuesta mejorada del cargador o bien la creación de nuevos aparatos con nuevas entradas o nuevas formas de cargar, hacen de este algo obsoleto.

Lo que preocupante de esta economía de Obsolescencia programada, es el impacto que genera sobre el medio ambiente. Los cargadores, como en el caso del mío, ya desde su uso habitual es perjudicial para el ser humano, ya que, según un estudio del Colegio Americano de Médicos de Emergencia (ACEP, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, ha demostrado que los cargadores genéricos de los dispositivos móviles pueden no cumplir las pruebas de seguridad establecidas, por lo podrían causar quemaduras, descargas eléctricas, descomposición muscular, dificultad para respirar, daño en las vías respiratorias o lesiones cardiovasculares, entre otros. Normalmente es por esto que se aconseja no dormir con los teléfonos cargando en la cama y evitar dejar el cargador enchufado cuando no esté conectado a un dispositivo. Los aparatos electrónicos, en general, contienen metales tóxicos y químicos, y cada año debido a esta situación, se generan en el mundo cerca de 50 millones de toneladas de basura electrónica o siete kilogramos por persona, no existiendo en el mundo plantas recicladoras suficientes para recuperar las sustancias tóxicas y metales contaminantes. Por lo que ponerse a pensar el daño que esta “basura electrónica” podría llegar a provocar en el medio ambiente, es preocupante, y, sin embargo, este es solo uno de los grandes problemas asociados a esta práctica.

Les dejo aquí un documental muy interesante que encontré sobre el tema, esta muy bueno y aunque es un poco extenso, se los recomiendo para que lo vean.

Documental: Comprar, tirar, comprar… Obsolescencia Programada.

Comentatario en: https://demarta873319942.wordpress.com/2019/09/28/consumo-critico-moto-g6/comment-page-1/?unapproved=1&moderation-hash=eb7839112167008ce35c9eb3366e71c9#comment-1

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